Posted lunes julio 06, 2020 by Maria Luisa Fornies

Marcos de Castro fue monaguillo en el entierro de Jacinto Benavente. Paloma, recuerda cómo su padre “se sabía muchos dichos y nos los recitaba” nos decía que “tenía buena oratoria e ingenio y era hábil con la palabra”. Marcos y Paloma nos ofrecieron su testimonio y muchos de vosotros también. Así juntos hemos rendido homenaje a nuestro Premio Nobel en 2020.

Como cada año desde 2016 la ONG Acervo Intergeneracional, en colaboración con el Ayuntamiento de Galapagar, ha ofrecido su particular homenaje al Premio Nobel Jacinto Benavente. Como amigos del maestro, en torno a su tumba en el cementerio El Chopo hemos honrado, un año más, su memoria con la lectura de fragmentos de su obra.

Este 2020, pese a las circunstancias, hemos recordado a Jacinto Benavente de una forma muy especial. Dada la imposibilidad de reunirnos como hasta ahora y siguiendo las recomendaciones sanitarias, hemos realizado un video-homenaje. 

Ha sido un homenaje diferente, pero también un momento único, ya que gente desde diversos lugares ha podido participar. Desde Acervo Intergeneracional y desde la Biblioteca Ricardo León os dan las gracias por haber recibido con tanto entusiasmo esta iniciativa.

«Nos ha sorprendido gratamente la buena acogida de la idea y el éxito que están teniendo los videos. ¡Gracias de corazón!», dice María Luisa Forniés, fundadora de Acervo Intergeneracional. 

El 14 de julio nos reunimos ante la tumba del Premio Nobel, en el cementerio de El Chopo de Galapagar, un reducido grupo de personas, entre ellas, el alcalde de Galapagar, Alberto Gómez, la concejal de cultura, Rosa María Encuentra, el director de la Biblioteca Ricardo León, Pablo Parra, junto a Marina Cuervo, y la fundadora de Acervo Intergeneracional, María Luisa Forniés. 

Dos ramos de flores quedan como recuerdo de esta visita en el 66º aniversario de su muerte. Don Jacinto quiso ser enterrado en Galapagar, donde pasaba largas temporadas en El Torreón. 

Cuando las circunstancias lo permitan llenaremos de rosas la tumba del dramaturgo, que como sabéis pidió ser enterrado precisamente en Galapagar: “Amortajado con sayal de monje franciscano, una rosa y una cruz”.