por Nacho Orna
Un año más he aquí nuevamente el tan sentido Homenaje a Don Jacinto Benavente, dramaturgo, director, guionista y productor de cine español, Premio Nobel de Literatura en 1922 al que se le otorgó por “Los intereses creados” y que con su docta escritura de todos y para todos nos enseñó que hay dos ciudades en una. Una para quien llega con dinero y otra para quien llega con lo puesto como en su tan prestigiosa obra “La Malquerida” que también nos enseñó las consecuencias fatales de las pasiones y los celos.
Un Homenaje que año tras año nos viene a recordar al que otrora le hicieran sus amigos tras su muerte leyendo algunas frases de sus obras y depositando una rosa encima de su eterna morada, su flor preferida. Un Homenaje que cabe recordar que es posible gracias al trabajo, esfuerzo, dedicación y entrega de Marisa Forniés a la que cabe tener presente aunque hoy por asuntos familiares esté ausente y que con su tesón y la ayuda de las personas voluntarias de Acervo Intergeneracional hayan conseguido que el Ayuntamiento de Galapagar, el cementerio “El Chopo”, y la Biblioteca Ricardo de León se vuelquen e impliquen en esta cuestión. Todos ellos han hecho posible que nos reunamos aquí en memoria de este genio de las Letras durante “El encanto de una hora” dando continuidad a aquellos homenajes de aquellos amigos y de aquellos entonces.
Un genio que supo reflejar el donaire de un espetado doctor que desarruga su frente como también al pícaro hampón que intenta calmar el hambre con la risa. Igualmente tienen cabida en cuanto escribió el prelado, la dama de caridad, los príncipes, los altos señores, la moza alegre, el soldado, el mercader o el estudiante. Gente de toda condición, que en ningún otro lugar se hubiera reunido sino en sus obras para las que recogió burlas, malicias y dichos sentenciosos, de esa filosofía del pueblo, que siempre sufre y que hoy quienes estamos aquí presentes venimos a recordar su tan ilustre figura que fue la de quien modernizó el Teatro sacándolo a la luz y que por deseo expreso está enterrado con tosco sayal de franciscano con una rosa entre sus manos yertas en cruz.
Así que agradeciendo la grata presencia de quienes estáis hoy aquí y por ello rememorando a la sin par Lina Morgan, solamente queda decir “Gracias por venir”.
